Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos.
Oseas 4:6


¿Porqué conocer a Dios?

El libro de Oseas 4:6 nos confronta con una cruda realidad y una verdad profunda: "Mi pueblo es destruido por falta de conocimiento." Este versículo subraya la vital importancia de conocer a Dios, no de una manera superficial o meramente intelectual, sino a través de una relación íntima y transformadora. La falta de este conocimiento esencial no solo implica ignorancia de Sus mandamientos o Su carácter, sino una desconexión fundamental con la fuente de vida y sabiduría. Conocer a Dios es conocer Su voluntad, Su amor, Su gracia y Su propósito para nuestras vidas. Es entender que nuestra identidad, dirección y verdadera prosperidad espiritual dependen de una comunión constante con Él. Sin este conocimiento, las personas, y aún más, el "pueblo" de Dios, corren el riesgo de caer en prácticas que los alejan de Su diseño divino, llevándolos a la destrucción espiritual y moral. Por lo tanto, buscar a Dios diligentemente, estudiar Su Palabra y anhelar una relación profunda con Él no es una opción, sino una necesidad imperante para la vida plena y el florecimiento que Él desea para nosotros.
Es por tal motivo que creamos los siguientes cursos divididos en niveles para conocer la voluntad de Dios en nosotros.


GRACIA
La gracia de Dios es el regalo inmerecido y el favor incondicional que Él extiende a la humanidad, a pesar de nuestra incapacidad para ganarlo o merecerlo. Es Dios dándonos lo que no merecemos. Sin la gracia divina, estaríamos irremediablemente perdidos en nuestros pecados, incapaces de alcanzar la santidad o la comunión con un Dios perfecto. La gracia se manifiesta plenamente en la persona y obra de Jesucristo, quien, mediante su sacrificio en la cruz, ofreció el perdón de pecados y la oportunidad de reconciliación con Dios.

FUNDAMENTOS
El fundamento de la vida cristiana es, innegablemente, Jesucristo mismo. Conocer a Jesús no es solo aprender datos históricos sobre Su vida, sino comprender profundamente quién es Él: el Hijo de Dios, el Salvador, la Roca inamovible sobre la cual toda verdad y esperanza se construyen. La importancia de basar nuestra vida en Él radica en que Jesús no es solo un maestro moral o un profeta, sino la encarnación perfecta de la gracia, la verdad y el amor de Dios. Al edificar nuestra existencia sobre Él, como dice la Escritura, estamos construyendo sobre un cimiento que resistirá las tormentas de la vida, las dudas y las pruebas.

CARÁCTER
Conocer el carácter de Jesús es el camino más transformador para ser mejores cada día. No se trata de imitar superficialmente sus acciones, sino de sumergirse en la esencia de quién fue: un reflejo perfecto del amor, la humildad, la compasión, la paciencia y la justicia de Dios. Para ser mejores, debemos examinar su manera de interactuar con los demás, su firmeza ante la tentación, su perdón incondicional y su entrega sacrificial.

SERVICIO
La vida de Jesús es el modelo supremo para todo aquel que aspira a ser un líder de influencia a través del servicio. Él revolucionó el concepto de liderazgo al declarar que "el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos". Para ser líderes de influencia genuina, debemos emular su ejemplo, adoptando una mentalidad de humildad y entrega.Un liderazgo basado en el servicio nos invita a priorizar las necesidades de aquellos a quienes dirigimos, a escucharlos, a empatizar con sus luchas y a empoderarlos.